Juny 2006 núm 3 - la-granja.net - petitsgrangers.net - Publicació semestral editada i realitzada per 'La Granja' per tractar temes relacionats amb l'educació.
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NO HAGAMOS GENIOS , HAGAMOS PERSONAS !

"Nuestros hijos han dejado de jugar en la calle o en el campo, ámbitos naturales para sus juegos y sus relaciones de amistad".

por Gemma Espinagosa

 

Si a esto le sumamos que dos de las principales características que definen a la sociedad actual son la incapacidad progresiva para la expresión de nuestros sentimientos y la destrucción paulatina pero implacable de los vínculos familiares, no deben extrañarnos los múltiples métodos que empiezan a estar de moda para que nuestros pequeñines sean mejores en el futuro.

KUMON , (1954) es una metodología de origen japonés. Uno de sus objetivos principales es individualizar al niño. Su sistema se basa en la repetición de ejercicios cuya base es el cálculo. no sigue la programación curricular del curso escolar.

con este método de aprendizaje, el alumno de 3 a 14 años debe trabajar diariamente de 12 a 20 minutos para potenciar y desarrollar el hábito de la constancia, la concentración..., bajo la supervisión de los padres y profesores que corrigen su tarea. “ los padres adquieren el compromiso de motivar y calificar diariamente el trabajo de su hijo”, nos explica Jordi, profesor de Kumon en un colegio concertado.

El método responde a todas las expectativas posibles que actualmente tenemos la mayoría de los padres: Base sólida en matemáticas, Concentración, Hábitos de estudio, Confianza en sí mismos, auto aprendizaje....

Andrés tiene cinco años y sus padres le inscribieron en Kumon ya que veían que a su hijo le costaba mucho sentarse en una silla un rato por la tarde, después de las 8 horas de estudio en el colegio.

“Pensé que nos ayudaría a que Andrés cogiera un hábito de estudio pero resultó que día sí día también era cada vez más insoportable intentar que nuestro hijo estuviera unos minutos sentado haciendo las diez hojas de deberes de Kumon”, nos comenta Bety, madre del pequeño. “ Le puse una nota al profesor diciendo que solo podía hacer cinco. Veía a mi hijo sufrir mucho y con el, también sufríamos su padre y yo”, concluye bety.

Este método busca conocer el límite en todos los aspectos mentales relacionados con el niño...y una vez que éste está definido personaliza las tareas del menor para que desde un principio pueda potenciar la autoconfianza y los habitos de trabajo diario.

“El niño progresa a su propio ritmo, sólo avanza cuando ha dominado el tema anterior, es el alumno por tanto, el que tiene que hacer el esfuerzo y deducir y asimilar conceptos nuevos...” nos vuelve a explicar Jordi.

Los padres actuales en general estamos dispuestos a hacer cualquier cosa para que nuestros niños sean los mejores y no se queden atrás apuntándolos al método de moda, esta vez es el kumon, que parece bastante racional y razonable, si no fuera por su gran esfuerzo diario.

Mariola, mamá de dos niñas de 7 y 12 años las lleva a un colegio público de Barcelona y nos comenta “ me da la sensación cuando te informas de estas modas de estudio que si no los apuntas no estás haciéndolo bien, se quedan atrás , que hay niños que saldrán mejor preparados que ellas.... y mis hijas son muy aplicadas... nunca he tenido ningún problema en este tema..”

Quizá a nosotros, los padres, nos hubiera hecho falta en su momento vivir fuera de la urbe lejos de tanto cemento, y aprender a andar por un camino sin asfalto, a trazar nuestras primeras rayas dibujando en la tierra , a contar hasta tres mirando las estrellas, y a encontrar nuestro primer miedo en el fuerte mugir de una vaca...

Nuestros hijos son personitas que tienen una gran dosis de ilusión, de inocencia, de paciencia, de superación.... y necesitan nuestros abrazos, nuestros besos, nuestros juegos, y canciones, nuestra sonrisa ,nuestra sabiduría....

Ayudémosles a crecer respetando su propia evolución , estemos a su lado para darles ese empujoncito y empecemos a dar ejemplo implicándonos en casa con una educación escolar semejante a nuestros valores....

.... y conforme vayan creciendo, nuestros hijos sabrán equilibrar con buen tino la balanza de la vida.