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¿Cuándo
empezaste a montar a caballo?
Empecé un verano en las hípicas de
la Costa Brava. Me gustó y me apunté a clases en el Club
de Polo de Barcelona. A los 16 años me compraron mi primer caballo.
¿Qué
puede aportar a un niño el contacto con este animal?
Le aporta cariño, amor…, es una relación interactiva:
tú le das y él te da. Además, aumenta su autoestima
ya que al ver que un animal le quiere, le da confianza y seguridad en
si mismo. También es importante el hecho de que le enseña
a ser responsable de otro ser vivo, cuidarlo, darle de comer, limpiarlo…
¿Crees
que es importante el contacto de los niños con los animales y la
naturaleza?
Creo que es importantísimo. Aprenden a conocer y a respetar, crecen
más sanos y equilibrados. Creo que una relación prolongada
con los animales hace a las personas más sensibles, menos frías.
¿Eres
una gran amante de los animales?
Sí. Lo cierto es que siempre me he relacionado más con los
animales que con las personas, me gustan más… Un animal es
mucho más noble. Si tú lo tratas bien, él siempre
te tratará bien. Los animales no te fallan nunca. De las personas
no podría decir lo mismo.
¿Crees
que vivimos en un mundo artificial?
Artificial en el sentido de mucha preocupación por la estética
y por lo material. No nos fijamos en lo que hay dentro de una persona,
sino en lo que tiene… No vamos más allá de la apariencia.
Creo que es todo más superficial y las personas son menos felices.
¿Cómo
podemos ser más felices?
Primero luchando por lo que queremos. La gente es muy comodona y en cuanto
ven que las cosas cuestan, lo dejan. Creo que si no luchas por lo que
quieres no puedes ser feliz. El orgullo y la satisfacción que te
da obtener las cosas por las que has luchado, no te lo da nada.
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